La isla europea

Europa es una península superpoblada de naciones y habitantes, todas con su primer ministro, su jefe del estado, sus leyes… sus cosas. Una península hiper desarrollada, al menos en Europa occidental. Y una isla. Una isla ideológica. Y Charlie Hebdo lo ha demostrado.

Lo siento por los británicos que tienen a orgullo ser ellos la isla, pero en esto son tan europeos como el que más, y tan isla como el resto.

Y Bruselas es una excepción en esa isla para muchas cosas. Más que en ningún otro sitio de Europa -¿quizás del mundo?- en esta ciudad es fácil tener amigos un poco de aquí y de allá. Y una cena se convierte fácilmente en un remedo, en un trasunto de una reunión del Consejo de Seguridad de Naciones Unidas donde siempre se intenta arreglar el mundo.

“Era un español, un alemán, un francés…” ¿Recuerdan los chistes? Bueno, pues aunque todos seamos un poco nuestra caricatura, esto no es un chiste. A grandes rasgos les voy a contar mi cena del sábado pasado.

Éramos tres parejas amigas discutiendo en la casa de una de ellas. Nuestros hijos se divertían alrededor nuestro jugando casi siempre en las habitaciones, a veces entrando en el salón molestándonos con sus juegos. Había 6  nacionalidades: alemana, belga, francesa, japonesa, norteamericana y española. El tema… como no puede ser menos estos días, Charlie Hebdo.

Esto es un pequeño resumen no literal;

Participante alemana:

“Eso de que la democracia es exportable a la fuerza no es verdad. En Irak ya vimos lo que pasó… el único ejemplo de éxito de una democracia impuesta es Alemania tras la Segunda Guerra Mundial, y fue tras la catarsis del nazismo y la segunda derrota en 25 años. Además, Alemania es un país europeo. No sé si lo mismo hubiera sido posible en otro país fuera de Europa.”

Participante español:

“Bueno, Japón perdió también la Segunda Guerra Mundial y los americanos exportaron allí la democracia. Pero… ¿Serían hoy posibles en Japón caricaturas como las de Charlie Hebdo?”

Participante japonesa:

“No, no son posibles. Antes, cuando vivía allí, no me daba cuenta, pero ahora pienso que los medios están muy controlados. Por ejemplo, se habla muy poco en la prensa de la situación en la central nuclear de Fukushima. Nadie sabe exactamente como está ese asunto, hay siempre mucho secretismo. ¿Podrían publicarse caricaturas como las de Charlie Hebdo? El hecho es que no se publican, y no porque critiquen la religión. Los japoneses somos muy poco religiosos. Pero las caricaturas no se habrían publicado. La sociedad no lo acepta, no vamos contra las convenciones sociales. Hay límites que no se traspasan.”

Participante norteamericano:

“En EEUU tampoco. (Click aquí) En la versión americana de las Aventuras de Tintín, el capitán Haddock no podía beber. Eso fue hace años pero ya entonces había una diferencia con Europa, y creo que sigue habiéndola. Creo que no es del todo casualidad que Obama no estuviera en la manifestación de Charlie Hebdo en París, aunque luego dijeran que se equivocaron, que tenían que haber enviado a alguien de más alto rango…. En EEUU respetamos todas las religiones. Pero no respetamos tanto la crítica a las religiones.”

Participante francés:

“En Francia sin embargo las religiones y el laicismo son igualmente criticables, están en el mismo plano. La República es eso. Si se cede ahí, desaparece Francia. Lo que realmente nos une son las ideas republicanas.”

Tres datos, fuera de esa conversación de amigos, que he visto este domingo en la prensa.

Uno. El movimiento alemán que hace campaña contra la “islamización de Occidente”, Pegida (Patriotische Europaer Gegen die Islamisierung des Abendlandes), ha cancelado una manifestación en Dresde convocada para este lunes 19 de enero por miedo a que fuera objetivo de un ataque terrorista. Las autoridades explicaron que se produjo una amenaza concreta.

Dos. Por desgracia no había ningún musulmán en nuestra cena. Nos faltaba. Pero leyendo este domingo en El País al escritor francés Yves Michaud quizás pueda completar un poco con sus palabras la soirée: “Hace 10 años di una clase de filosofía en la cátedra de Niza y critiqué los argumentos de Santo Tomás de Aquino. En el descanso, un joven musulmán, muy amablemente, me dijo que no comprendía que criticara a Santo Tomás: si es santo, no se le critica”.

Tres. Según le Journal du Dimanche (sondeo IFOP) un  42% de franceses desearían evitar las caricaturas de Mahoma. El resto, un 57% desean que se sigan publicando. Es curioso. Quizás mi amigo “franchute” no sabe que hay un riesgo real de que esa República francesa a la que se refería con tanta pasión ceda desde dentro.

Mientras discutíamos, los niños seguían jugando. “Niño, deja ya de joder con la pelota…” que diría Serrat. De vez en cuando venía uno llorando, otro escondiéndose… Lo normal.

Un día serán ellos los que se reúnan entorno a una mesa para discutir y arreglar el mundo.

¿Seguirá Europa siendo la excepción? ¿La isla de la libertad de expresión?

Si quieres oír mi crónica con Carlos Herrera en Onda Cero ésta mañana sobre éste asunto, está en este enlace (click aquí), al final de la página que se abre.

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