El muro invisible

El Muro de Berlín, ese Muro de Protección Antifascista (Antifaschistischer Schutzwall) según la RDA o Muro de la vergüenza (Schandmauer) en occidente… cayó el 9 de noviembre de 1989. En la práctica se usó para impedir la emigración masiva de la Alemania del Este a occidente. Hoy, once años después de la alegre e ilusionante sexta ampliación de la UE, la que permitió la reunificación del continente con el ingreso de los países recién liberados del bloque del Este, son ellos los que construyen muros. Y el argumento de los que no hace tanto pedían asilo político al otro lado del Antifaschistischer Schutzwall que dividía Europa es que es necesario para protegerse del extranjero que huye. La historia suele tener giros bufones. Sigue leyendo

Cataluña: es la historia, estúpido

Este artículo salió publicado en El Mundo el 22/09/2015
Este artículo salió publicado en El Mundo el 22/09/2015

Por Francisco Sosa Wagner y Jacobo de Regoyos.

Las voces que estos días se están oyendo desde Europa (e incluso desde los Estados Unidos) sobre el desafío de la independencia de Cataluña son muy esclarecedoras y deberían hacer meditar al votante del próximo día 27 de septiembre. Cataluña quedaría inmediatamente fuera de la Unión por las razones esgrimidas y por la más sencilla de que el Estado signatario de los Tratados es el Reino de España que seguiría siendo por supuesto miembro de la Unión solo que reducida su dimensión territorial. Cataluña, como nuevo Estado, tendría que empinarse y ponerse a hacer los deberes de quien llega de nuevas, lo que significa activar todas sus habilidades para ser reconocida internacionalmente e ingresar en los clubes donde se discuten y deciden los grandes problemas del mundo: la propia Unión Europea, la ONU, la OTAN, los diferentes Gs, el Consejo de Europa, la Organización Mundial del Comercio … y un largo etcétera: trabajo no va faltar ciertamente a los diplomáticos del nuevo Estado. Sigue leyendo

El Ministerio de La Verdad (Cat)

El psicoanalista y filósofo liberal Erich Fromm, en un apéndice a la edición publicada en 1961 de “1984” (George Orwell) por New American Library, dice: “Los libros como los de Orwell son severas advertencias, y sería lamentable que el lector interpretara presuntuosamente a 1984 como otra descripción más de la barbarie estalinista, y no viera que también está dirigida a nosotros”. Me ha ocurrido hoy al leer esta noticia titulada “Rigau ve muy forzado acusar a Junts pel Sí de apropiarse de la Diada” (click aquí). Más allá de la absoluta memez que implica discutir que el independentismo se ha apropiado de la Diada, lo que me ha provocado a escribir ha sido la última línea de la información: “Finalmente, agradeció a la familia de la escuela de Balaguer que haya retirado la petición de escolarizar a sus hijos en castellano”. Sigue leyendo

No digas que no hay Grexit

Cuando se cuenta en directo una noticia es el momento presente el que impregna de forma inmaterial nuestras crónicas. El periodismo es un arte que se practica en lo inmediato. Sino, no sería periodismo sino una conferencia, un ensayo filosófico, un libro de historia. Eso es lo que ocurrió el lunes a las 9 de la mañana. Las radios, los directos de las televisiones, las páginas web, los tuits apresurados… estaban todos bañados de un “ya no hay Grexit” que era un suspiro de alivio. No sólo periodístico, también casi físico después de tantas horas sin dormir. Pero esta noche he pasado 9 horas agarrado a la almohada de un tirón. Y al despertarme, tras algunas conversaciones, algunas extremadamente interesantes, ahora ya no digo que “no hay Grexit”.

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Discúlpenme que no hable de Tsipras

Cuando hay alguna crisis como ésta y uno, periodista vocacional, siente que lo que está contando es el centro del mundo… se vive una sensación impagable. Pero también cansa. Llevo dos semanas escribiendo como un loco crónicas de radio una tras otra sobre el no acuerdo del rescate griego. Entro en directo en todos los boletines de Onda Cero sin falta, a diario y días de descanso, en todos los informativos, en la Brújula económica, en Julia Otero, en tertulias varias. Non stop. Algunas veces he dormido dos y tres horas. Lo he hecho desde Luxemburgo -hay que ir y volver- y en Bruselas. Como yo todos los corresponsales en Bruselas, hemos cubierto 5 ò 6 eurogrupos en dos semanas -he perdido la cuenta y no deseo hacerla-, y dos o tres cumbres –hubo la UE/Latinoamérica-. Y las que están por venir. En este tiempo he cancelado un billete de ópera para La Monnaie que llevaba esperando todo el año, he regalado una entrada para AC/DC en Dessel, he perdido un billete de avión de fin de semana a España… y no pude acudir al cumpleaños de mi hijo el sábado pasado, a quienes solo veo por el rabillo del ojo. Como a mi hija. Así que les voy a contar algo completamente diferente, desengrasante. Sigue leyendo